martes, 3 de febrero de 2015

Crusader Kings 2 A.A.R. El Gran Kan.


Estrenamos mes y estrenamos sección. Se trata de un After Action Report, algo así como Informe después de la acción. Y para este primer A.A.R. hemos elegido un juego que es ya todo un clásico: Crusader Kings 2.

Antes de empezar os contaré un vergonzoso secreto. Este A.A.R. iba a consistir en trasformar al Rey Carlomagno en un rey pagano y ver si era capaz de convertir el Sacro Imperio Romano en el Imperio Pagano Germánico. El primero de mis intentos fracasó cuando el Rey murió en su segunda batalla sin haber transcurrido siquiera un año de juego. En el segundo intento, el Rey moría asesinado por el único miembro de la corte que también era pagano. El tercer intento fue el peor, el Rey moría asesinado tras permanecer escondido durante tres meses y verme obligado a salir de mi escondite a causa de una enfermedad. Ni siquiera llegué a saber quien era el asesino.

Tras estas amargas experiencias he decidido hacer lo siguiente: 1. Elegir un personaje al azar. 2. Jugar en modo Ironman (es decir, un solo guardado). 3. Dificultad: difícil. 4. Fecha de inicio al azar. 5. No usar la pausa salvo para tomar notas para este A.A.R.

Hay nueve escenarios para jugar así que tiro un dado de diez. El resultado es un uno; me toca volver a jugar el escenario de Carlomagno. Fecha de inicio: 1 de Enero de 769. Venga, está bien. Ahora a ver que personaje me toca en suerte.

Empezamos bien. El personaje que me ha tocado en suerte es el Mandatario Barsbek de Fejér. Ni siquiera soy capaz de encontrar Fejér en el mapa. Lo único que tengo claro es que el tipo debe ser un mindundi de alguna tribu de Europa Central y que la cosa va a estar muy jodida. En fin, vamos allá. Le doy a jugar.
Seguro que en algún momento me voy a arrepentir de jugar en modo Ironman


Capítulo 1. El Ávaro.

Bueno, pues aquí está Fejér. Un condado de mierda en mitad de los dominios de la Tribu de los Ávaros (no voy a hacer ningún chiste al respecto).
No se ve muy bien, pero Fejér es el territotio rodeado por una lína dorada. Más o menos entre la "A" y la "V".


Y este soy yo: Mandatario Barsbek de Fejér. Eminencia gris, orgulloso, paciente, arbitrario y valiente. Bueno, podría haber sido bastante peor. Soy buen diplomático, cosa que me viene bien porque en todo lo demás soy un perfecto inútil.
Soy un inutil, pero llevar trenzas y barba mola. ¿Y qué me decís del gorrete?


Por el momento mi heredero es un primo mayor que yo, que resulta que es el Cacique de Pecs, mi condado vecino del sur. Mi abuelo y mi padre fueron en su día Kan de los Ávaros. Al final va a resultar que soy alguien importante. Por algún extraño motivo no tengo madre ni abuela. Puede que los ávaros tengan métodos de reproducción distintos al del resto de los humanos.

Como no estoy seguro de haber heredado la capacidad de mis antepasados de engendrar sin ayuda femenina me propongo, como primera tarea y primera ambición, encontrar esposa.

La única posible prometida que destaca sobre las demás es la princesa Sirma de Bulgaria, pero tiene 31 años. Quizá es un poco mayor para darme un heredero, pero ¡que carajo! Mi padre y mi abuelo lo hicieron sin ayuda ¿por qué no voy a poder yo?
Casarse con la pariente de de un Kan da mucho prestigio, peña.

Algo tarde me doy cuenta de que mi elegida es la viuda del anterior Kan de los Búlgaros. En fin, que más da. A su cuñado, que es el actual Kan, no parece importarle que la mujer de su difunto hermano vuelva a casarse ¿por qué habría de importarme a mí?

Ahora toca elegir un estilo de vida para mi personaje. Como soy valiente y el Jefe de una especie de tribu semi-nómada, decido que el estilo de vida del cazador me conviene.
Cazar es bueno para la salud. Algo así como el running medieval.

Parece ser que los Ávaros, además de paganos, tenemos la costumbre de elegir al sucesor de nuestro jefe de entre los miembros de la familia gobernante. Ahora me doy cuenta de que el Kan de Avaria es otro de mis primos. Quizá tenga alguna opción de presentarme como candidato a Kan las próximas elecciones. Entre los Avaros las elecciones no son cada cuatro años sino cada vez se muere un Kan.

Llega mi prometida búlgara y nos casamos. No nos llevamos del todo mal, pero ella es humilde y yo orgulloso. No debería ser problema por eso de que los polos opuestos se atraen, pero por algún motivo su humildad me repele y lo mismo le ocurre a ella con mi orgullo. Ya veremos como termina esto.

Mientras pienso en qué ambición elegir ahora que ya estoy casado, llega un mensajero del Kan. Mi primo el Kan ha decidido mejorar la organización de la tribu y me pide apoyo para llevar a cabo las reformas. No estoy seguro de qué consecuencias puede tener eso para mí pero, como soy orgulloso y valiente, decido oponerme al Kan solo por tocarle las pelotas y por molestarme mientras estoy pensando.

Tras varios días dándole vueltas al asunto decido ambicionar tener un hijo. Así que mis días pasan entre cacerías e intentos de engendrar un heredero tanto con mi esposa la humilde, en mi humilde condado en el culo del mundo, como a solas conmigo mismo a la antigua usanza que tan buenos resultados dio a papá y al yayo.

Como todo me parece muy aburrido, decido darme una vuelta por mi corte para dar órdenes a los miembros de mi consejo. De repente me doy cuenta de que mi Mariscal puede llevar a cabo una misión que consiste en reclutar tropas para llevar realizar una incursión en busca de botín. ¡Mola! Le ordeno a mi Mariscal que se ponga manos a la obra y me recluyo en mis aposentos a engendrar herederos.
Ns vams d sakeo cn la peña, pasalo!

También veo que mi Mayordomo puede crear una leyenda sobre mí para que crezca mi fama y mi prestigio. Todo esto es nuevo para mí, nunca había jugado con una tribu de este tipo y parece divertido. Así que ordeno a mi Mayordomo que se ponga a inventar historias heroicas sobre mi persona.

Eso no es todo, mi capellán (perteneciente a la religión Tengrista) puede reclutar guerreros fanáticos que participen en guerras de religión. ¿Por qué no?

Finalmente los señores de Avaria deciden aprobar la mejora de organización de la tribu. ¡Pues muy bien! Ahora que me fijo mejor, esto sirve para aumentar el poder del Kan, lo cual estará muy bien si algún día decido presentarme como candidato al puesto.

Cuando ya parecía que la vida en Fejér iba a ser un completo aburrimiento, llega un mensajero del Kan pidiendome ayuda en su guerra contra el Kan Telerig de Bulgaria (si os acordáis es el cuñado de mi mujer.) No tengo nada mejor que hacer, decido aceptar y sin perder un segundo recluto a mis huestes. ¡Yo por mi primo ma-to!
Guerra entre los Búlgaros y los Ávaros. ¡El mundo tiembla ante el terrible conflicto!

Mis huestes constan de 420 hombres. No parece mucho, será mejor no darse prisa y dejar que sean los hombres del Kan los primeros en entrar en territorio enemigo. Soy valiente, vale, pero a mí esta guerra ni me va ni me viene.

Ya que tengo a las tropas movilizadas y viendo que el Kan parece menos dispuesto que yo a internarse en territorio búlgaro, decido darles orden de marchar hacia el sur para saquear a nuestros vecinos eslavonios y así obtener algo de botín. Los búlgaros son un buen montón, espero que no les de por ir a mi casa, o al menos que no lo hagan antes de que nuestro Kan decida presentar batalla. Mientras tanto no es asunto mio.

Los eslavonios, uno de cuyos condados estoy saqueando, no se toman muy bien el asunto y envían a 300 hombres a pararme los pies. Como soy valiente y tengo más soldados, decido esperar a ver que pasa. Y lo que pasa es que, pese a tenerlo todo a mi favor, soy derrotado y tengo que volver a casa. Lo mejor será dejar los saqueos para otra ocasión y unir mis fuerzas a las del Kan antes de que los búlgaros se presenten ante mi puerta.

Mientras mis tropas marchan a reunirse con las del Kan, me doy cuenta de que se ha liado bien gorda. Al parecer, nuestros vecinos moravos del norte han decidido declararnos también la guerra. El Kan necesita realmente mi ayuda. Uno mis fuerzas a las del Kan y ganamos un par de batallas contra los moravos, mientras que al sur los búlgaros saquean a su gusto sin que nadie se les oponga.

Allá por el mes de enero me doy cuenta de que algunos nobles me han elegido como su candidato a sucesor del Kan. ¿Será posible? ¿Yo Kan? Efectivamente, varios nobles de la tribu se han dado cuenta de que soy el candidato perfecto para heredar al Kan sin que yo me hubiese percatado de ello.
Ahora que soy candidato a Kan me llaman Príncipe y tengo pase VIP para la yurta del Kan. También soy canciller de Avaria.

Tengo tres votos a mi favor que junto al mio propio me sitúan en igualdad de votos con respecto a mis primos Odolgan y Drong. De repente mi vida tiene un nuevo sentido: ¡Quiero ser Kan de los ávaros! No tengo muy claro qué puede influenciar a los electores para elegir a uno u otro candidato, pero supongo que tener un gran prestigio no hace daño y ganar batallas da prestigio. Buen motivo para seguir aportando mi ejército al Kan.

La guerra marcha bien. Hemos derrotado a los moravos en el norte y en el sur los búlgaros se han retirado a su territorio para hacer frente a una sublevación de sus nobles. El Kan ordena que nuestros ejércitos se desplacen hacia el sur para recuperar los territorios que nos han arrebatado los búlgaros.

Aprovechando un impás en la guerra, mientras asediamos una fortaleza en poder de los búlgaros, decido echar un vistazo a los apoyos de mis rivales al kanato y ordeno a mi canciller que se desplace a la corte del Mandatario Katir de Marmaris para que le explique lo buen Kan que sería yo, que bajaré los impuestos y que organizaré incursiones todos los años.

Quizá debido a que estoy entretenido con estos asuntos no me doy cuenta de que los búlgaros nos están atacando durante el asedio y resulto herido en la batalla. Pese a todo conseguimos una gran victoria, aunque es un pobre consuelo si eso me cuesta la vida y un nuevo A.A.R. se va a la mierda.
¡Otra vez noooo!

No se si gracias a mi heroísmo en batalla o al extraño sentido del humor del pueblo ávaro, unos días después consigo dos votos más y me convierto en el nuevo heredero del kan. Eso será si no muero antes que él a causa de mi herida.

Si todo va bien, continuaremos con la historia dentro de unos días. Mientras tanto, si tenéis curiosidad por conocer más sobre el pueblo ávaro, aquí os dejo un enlace de la wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81varos

Si buscas "ávaros" en Google te pueden salir imágenes como esta.

O como esta.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Sí, tenemos en plantilla a todos los monologuistas que van echando del club de la comedia (por malos).

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  2. Me ha llegado al alma el comentario de que ir de caza era el running de la época...
    Es una observación totalmente injusta... para los cazadores.

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    1. Totalmente de acuerdo. Hay que reivindicar los deportes de riesgo tradicionales: la caza, los torneos y la quema de herejes. Además, todo el mundo sabe que correr es de cobardes.

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