Estrenamos mes y estrenamos sección. Se trata de un After Action Report, algo así como Informe después de la acción. Y para este primer A.A.R. hemos elegido un juego que es ya todo un clásico: Crusader Kings 2.
Antes
de empezar os contaré un vergonzoso secreto. Este A.A.R. iba a
consistir en trasformar al Rey Carlomagno en un rey pagano y ver si
era capaz de convertir el Sacro Imperio Romano en el Imperio Pagano
Germánico. El primero de mis intentos fracasó cuando el Rey murió
en su segunda batalla sin haber transcurrido siquiera un año de
juego. En el segundo intento, el Rey moría asesinado por el único
miembro de la corte que también era pagano. El tercer intento fue el
peor, el Rey moría asesinado tras permanecer escondido durante tres
meses y verme obligado a salir de mi escondite a causa de una
enfermedad. Ni siquiera llegué a saber quien era el asesino.
Tras
estas amargas experiencias he decidido hacer lo siguiente: 1. Elegir
un personaje al azar. 2. Jugar en modo Ironman (es decir, un solo
guardado). 3. Dificultad: difícil. 4. Fecha de inicio al azar. 5. No
usar la pausa salvo para tomar notas para este A.A.R.
Hay
nueve escenarios para jugar así que tiro un dado de diez. El
resultado es un uno; me toca volver a jugar el escenario de
Carlomagno. Fecha de inicio: 1 de Enero de 769. Venga, está bien. Ahora a ver que personaje me toca en
suerte.
Empezamos
bien. El personaje que me ha tocado en suerte es el Mandatario Barsbek de Fejér. Ni siquiera soy capaz de
encontrar Fejér en el mapa. Lo único que tengo claro es que el tipo
debe ser un mindundi de alguna tribu de Europa Central y que la cosa
va a estar muy jodida. En fin, vamos allá. Le doy a jugar.
| Seguro que en algún momento me voy a arrepentir de jugar en modo Ironman |
Capítulo 1. El Ávaro.
Bueno, pues aquí está Fejér. Un condado de mierda en mitad de los dominios de la Tribu de los Ávaros (no voy a hacer ningún chiste al respecto).
| No se ve muy bien, pero Fejér es el territotio rodeado por una lína dorada. Más o menos entre la "A" y la "V". |
Y este
soy yo: Mandatario Barsbek de Fejér. Eminencia gris, orgulloso,
paciente, arbitrario y valiente. Bueno, podría haber sido bastante
peor. Soy buen diplomático, cosa que me viene bien porque en todo lo
demás soy un perfecto inútil.
| Soy un inutil, pero llevar trenzas y barba mola. ¿Y qué me decís del gorrete? |
Por el
momento mi heredero es un primo mayor que yo, que resulta que es el
Cacique de Pecs, mi condado vecino del sur. Mi abuelo y mi padre
fueron en su día Kan de los Ávaros. Al final va a resultar que soy
alguien importante. Por algún extraño motivo no tengo madre ni
abuela. Puede que los ávaros tengan métodos de reproducción
distintos al del resto de los humanos.
Como
no estoy seguro de haber heredado la capacidad de mis antepasados de
engendrar sin ayuda femenina me propongo, como primera tarea y
primera ambición, encontrar esposa.
La
única posible prometida que destaca sobre las demás es la princesa
Sirma de Bulgaria, pero tiene 31 años. Quizá es un poco mayor para
darme un heredero, pero ¡que carajo! Mi padre y mi abuelo lo
hicieron sin ayuda ¿por qué no voy a poder yo?
| Casarse con la pariente de de un Kan da mucho prestigio, peña. |
Algo
tarde me doy cuenta de que mi elegida es la viuda del anterior Kan de
los Búlgaros. En fin, que más da. A su cuñado, que es el actual
Kan, no parece importarle que la mujer de su difunto hermano vuelva a
casarse ¿por qué habría de importarme a mí?
Ahora
toca elegir un estilo de vida para mi personaje. Como soy valiente y
el Jefe de una especie de tribu semi-nómada, decido que el estilo de
vida del cazador me conviene.
| Cazar es bueno para la salud. Algo así como el running medieval. |
Parece
ser que los Ávaros, además de paganos, tenemos la costumbre de
elegir al sucesor de nuestro jefe de entre los miembros de la familia
gobernante. Ahora me doy cuenta de que el Kan de Avaria es otro de
mis primos. Quizá tenga alguna opción de presentarme como candidato
a Kan las próximas elecciones. Entre los Avaros las elecciones no
son cada cuatro años sino cada vez se muere un Kan.
Llega
mi prometida búlgara y nos casamos. No nos llevamos del todo mal, pero ella es
humilde y yo orgulloso. No debería ser problema por eso de que los
polos opuestos se atraen, pero por algún motivo su humildad me
repele y lo mismo le ocurre a ella con mi orgullo. Ya veremos como
termina esto.
Mientras
pienso en qué ambición elegir ahora que ya estoy casado, llega un
mensajero del Kan. Mi primo el Kan ha decidido mejorar la
organización de la tribu y me pide apoyo para llevar a cabo las reformas. No estoy seguro de qué consecuencias
puede tener eso para mí pero, como soy orgulloso y valiente, decido
oponerme al Kan solo por tocarle las pelotas y por molestarme
mientras estoy pensando.
Tras
varios días dándole vueltas al asunto decido ambicionar tener un
hijo. Así que mis días pasan entre cacerías e intentos de
engendrar un heredero tanto con mi esposa la humilde, en mi humilde condado
en el culo del mundo, como a solas conmigo mismo a la antigua usanza que tan buenos resultados dio a papá y al yayo.
Como
todo me parece muy aburrido, decido darme una vuelta por mi corte
para dar órdenes a los miembros de mi consejo. De repente me doy
cuenta de que mi Mariscal puede llevar a cabo una misión que
consiste en reclutar tropas para llevar realizar una incursión en
busca de botín. ¡Mola! Le ordeno a mi Mariscal que se ponga manos a la obra y me recluyo en mis aposentos a engendrar herederos.
| Ns vams d sakeo cn la peña, pasalo! |
También
veo que mi Mayordomo puede crear una leyenda sobre mí para que
crezca mi fama y mi prestigio. Todo esto es nuevo para mí, nunca había
jugado con una tribu de este tipo y parece divertido. Así que ordeno
a mi Mayordomo que se ponga a inventar historias heroicas sobre mi
persona.
Eso no
es todo, mi capellán (perteneciente a la religión Tengrista) puede
reclutar guerreros fanáticos que participen en guerras de religión.
¿Por qué no?
Finalmente
los señores de Avaria deciden aprobar la mejora de organización de
la tribu. ¡Pues muy bien! Ahora que me fijo mejor, esto sirve para aumentar el poder del Kan, lo cual estará muy bien si algún día decido presentarme como candidato al puesto.
Cuando ya parecía que la vida en Fejér iba a ser un completo aburrimiento, llega un mensajero del Kan pidiendome ayuda en su guerra contra el Kan Telerig de Bulgaria (si os acordáis es el cuñado de mi mujer.) No tengo nada mejor que hacer, decido aceptar y sin perder un segundo recluto a mis huestes. ¡Yo por mi primo ma-to!
Cuando ya parecía que la vida en Fejér iba a ser un completo aburrimiento, llega un mensajero del Kan pidiendome ayuda en su guerra contra el Kan Telerig de Bulgaria (si os acordáis es el cuñado de mi mujer.) No tengo nada mejor que hacer, decido aceptar y sin perder un segundo recluto a mis huestes. ¡Yo por mi primo ma-to!
| Guerra entre los Búlgaros y los Ávaros. ¡El mundo tiembla ante el terrible conflicto! |
Ya que
tengo a las tropas movilizadas y viendo que el Kan parece menos dispuesto que yo a internarse en territorio búlgaro, decido darles orden de marchar hacia el sur para saquear a nuestros vecinos eslavonios y así obtener algo de botín. Los búlgaros
son un buen montón, espero que no les de por ir a mi casa, o al
menos que no lo hagan antes de que nuestro Kan decida presentar
batalla. Mientras tanto no es asunto mio.
Los
eslavonios, uno de cuyos condados estoy saqueando, no se toman muy
bien el asunto y envían a 300 hombres a pararme los pies. Como soy
valiente y tengo más soldados, decido esperar a ver que pasa. Y lo que pasa es que, pese a
tenerlo todo a mi favor, soy derrotado y tengo que volver a casa. Lo mejor será dejar los saqueos para otra ocasión y unir
mis fuerzas a las del Kan antes de que los búlgaros se presenten
ante mi puerta.
Mientras
mis tropas marchan a reunirse con las del Kan, me doy cuenta de que
se ha liado bien gorda. Al parecer, nuestros vecinos moravos del
norte han decidido declararnos también la guerra. El Kan necesita
realmente mi ayuda. Uno mis fuerzas a las del Kan y ganamos un par de
batallas contra los moravos, mientras que al sur los búlgaros
saquean a su gusto sin que nadie se les oponga.
Allá
por el mes de enero me doy cuenta de que algunos nobles me han
elegido como su candidato a sucesor del Kan. ¿Será posible? ¿Yo Kan?
Efectivamente, varios nobles de la tribu se han dado cuenta de que
soy el candidato perfecto para heredar al Kan sin que yo me hubiese
percatado de ello.
| Ahora que soy candidato a Kan me llaman Príncipe y tengo pase VIP para la yurta del Kan. También soy canciller de Avaria. |
Tengo
tres votos a mi favor que junto al mio propio me sitúan en igualdad
de votos con respecto a mis primos Odolgan y Drong. De repente mi
vida tiene un nuevo sentido: ¡Quiero ser Kan de los ávaros! No
tengo muy claro qué puede influenciar a los electores para elegir a
uno u otro candidato, pero supongo que tener un gran prestigio no
hace daño y ganar batallas da prestigio. Buen motivo para seguir
aportando mi ejército al Kan.
La guerra marcha bien. Hemos derrotado a los moravos en el norte y en el sur los búlgaros se han retirado a su territorio para hacer frente a una sublevación de sus nobles. El Kan ordena que nuestros ejércitos se desplacen hacia el sur para recuperar los territorios que nos han arrebatado los búlgaros.
La guerra marcha bien. Hemos derrotado a los moravos en el norte y en el sur los búlgaros se han retirado a su territorio para hacer frente a una sublevación de sus nobles. El Kan ordena que nuestros ejércitos se desplacen hacia el sur para recuperar los territorios que nos han arrebatado los búlgaros.
Aprovechando
un impás en la guerra, mientras asediamos una fortaleza en poder de
los búlgaros, decido echar un vistazo a los apoyos de mis rivales al
kanato y ordeno a mi canciller que se desplace a la corte del
Mandatario Katir de Marmaris para que le explique lo buen Kan que sería yo, que bajaré los impuestos y que organizaré incursiones todos los años.
Quizá
debido a que estoy entretenido con estos asuntos no me doy cuenta de
que los búlgaros nos están atacando durante el asedio y resulto
herido en la batalla. Pese a todo conseguimos una gran victoria,
aunque es un pobre consuelo si eso me cuesta la vida y un nuevo
A.A.R. se va a la mierda.
| ¡Otra vez noooo! |
Si todo va bien, continuaremos con la historia dentro de unos días. Mientras tanto,
si tenéis curiosidad por conocer más sobre el pueblo ávaro, aquí
os dejo un enlace de la wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81varos
![]() | |
| Si buscas "ávaros" en Google te pueden salir imágenes como esta. |
![]() |
| O como esta. |



Chistoso eres oye tú
ResponderEliminarSí, tenemos en plantilla a todos los monologuistas que van echando del club de la comedia (por malos).
EliminarMe ha llegado al alma el comentario de que ir de caza era el running de la época...
ResponderEliminarEs una observación totalmente injusta... para los cazadores.
Totalmente de acuerdo. Hay que reivindicar los deportes de riesgo tradicionales: la caza, los torneos y la quema de herejes. Además, todo el mundo sabe que correr es de cobardes.
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