miércoles, 25 de febrero de 2015

Crusader Kings 2. A.A.R. El Gran Kan (3)

Capitulo 3, Tramposo.

En mis establos tengo caballos más pequeños que este perro. Se llaman ponis.

Soy el Príncipe Barsbek de Fejér. Pertenezco a la dinastía Khunzakhal que, desde hace por lo menos cuatro generaciones, gobierna en Avaria. Mi padre fue Kan de Avaria, lo mismo que mi abuelo, mi bisabuelo y mi tatarabuelo. Ahora mismo el Kan es mi primo Dengizikh. Creo que yo debería ser el próximo Kan, pero ocho de cada diez nobles ávaros piensan que Drong de Nitra sería mejor Kan que yo. Después de darle muchas vueltas al asunto, he llegado a la conclusión de que ocho de cada diez nobles ávaros son unos rastreros lameculos que votarán al candidato que designe nuestro Kan, mi querido primo Dengizikh.

Y ahí reside el problema, mi primo Dengizikh me odia desde que descubrió que había intentado asesinar a su hermano Labertam. Tengo a mi Canciller Çat'n en la corte del Kan intentando apaciguar a mi primo, pero hasta el momento Çat'n solo ha demostrado ser poseedor de una gran paciencia y está a punto de colmar la mía.

Mi mayor ambición en estos momentos sería ser glorificado entre los hombres y que mi nombre pasase a la historia seguido por algún título del tipo: Barsbek el Grande, o Barsbek el Conquistador. Pero siendo el mandatario de un condado sin importancia en el centro de Europa, es algo difícil que nadie te glorifique. De ahí mi empeño en llegar a ser Kan algún día.

Y así me hallaba yo, meditando en mi yurta sobre estas cuestiones, cuando me llegó un mensajero del Kan para informarme de que Dengizikh, al fin había decidido otorgar a uno de sus vasallos el título de Gran Jefe de Pecs. Un Gran Jefe tiene como vasallos a otros mandatarios, lo que hace que pueda reclutar más tropas, llevar una política más independiente y así poder ser glorificado entre los hombres. ¿Adivináis a quien ha nombrado Gran Jefe de Pecs mi querido primo? Efectivamente, no a mí, sino a otro de mis primos y hermano del Kan: El Príncipe Ernakh de Avaria. ¿Era necesario insultarme de esta forma? Ahora soy vasallo de Ernakh y debo cumplir sus órdenes. Ya ni siquiera puedo votar por mí mismo para suceder al Kan.

Mi nuevo señor, el Gran Jefe de Pecs. Observen que es justo, un mea-pilas, tímido y cobarde. Un asco de persona.

Lógicamente mi primer pensamiento ha sido planear el asesinato de Ernakh, pero es bastante complicado. Algunos miembros de su corte estarían dispuestos a sumarse al complot a cambio de algo de dinero, pero ninguno es lo bastante importante como para tener acceso a Ernakh. Además, si Ernakh descubriese que intento asesinarlo podría usarlo como excusa para encarcelarme, cosa que no me conviene.

Por el momento, la opción de declararle la guerra tampoco es viable. Ernakh es un cobarde, pero tiene más tropas que yo. La única ventaja que tengo es que mi rival tiene 51 años y yo 36, seguramente morirá antes que yo, pero eso no servirá de nada si no me convierto en su sucesor.

Una de mis primeras tareas como nuevo vasallo es precisamente votar por el sucesor de Ernakh. Como soy el único vasallo del Gran Jefe de Pecs, Ernakh y yo somos los únicos que podemos participar en la votación. Ernakh ya tiene decidido su candidato a sucederle. No me sorprende no ser yo su favorito (no nos llevamos muy bien porque yo una vez intenté matar a uno de sus hermanos). No, el elegido por Ernakh para sucederle es su hijo mayor, Odolgan, que solo tiene 33 años.

Give war a chaaaance! A los tengristas nos mola una buena guerra.
Todavía no he tomado una decisión cuando me llega un aviso de que llevo en paz demasiado tiempo. Entre los tengristas ser un líder pacifista está muy mal visto y mi prestigio va a empezar a decrecer rápidamente a no ser que me meta en alguna guerra. Mi capellán lleva años intentando reunir un ejército de fanáticos para llevar a cabo alguna guerra religiosa; pero los únicos que escuchan los discursos de Tatra, mi capellán , son los grillos y las capitanas que pasan rodando a su lado.

Una capitana se dirige a escuchar el sermón de mi capellán Tatra y su llamada a la guerra santa.
Ya ni siquiera mi único votante, el niño lerdo Tervel, me vota para heredero al Kanato de Avaria. ¡Es úna lástima no poder asesinar a todos mis compatriotas!

Ya no soy el amigo de los niños y los lerdos :(

La situación no podría ser más decepcionante, pero poco puedo hacer salvo esperar. Afortunadamente, uno de mis rasgos característicos es la paciencia. Mientras espero, envío a la corte de Ernakh a la única persona que ha mostrado serme de alguna utilidad, mi joven y casquivana Jefa de espías Këlnissa. Como Këlnissa ya tiene 21 años y quiere casarse, decido buscarle un marido dentro de mi corte para asegurarme su agradecimiento y lealtad. Pobrecilla, si supiera la panda de inútiles y patanes que puebla mi corte no estaría tan agradecida.

Këlnisa es la única persona de mi corte que sirve para algo. ¡Y pensar que la tenía prisionera en mis mazmorras!

Justo cuando me dispongo a buscar un marido para Këlnissa me llega un mensajero de mi primo Ernakh que me pide que me convierta en su Canciller. Sabe lo mucho que lo odio, pero supongo que en su corte no hay nadie mejor capacitado que yo para el cargo. Decido aceptar, tener el cargo de canciller me servirá de ayuda el día que decida poner fin a mi humillante vasallaje.

Despachado este asunto, vuelvo a mi tarea de buscar un marido adecuado para Këlnissa. Encuentro el candidato perfecto, mi Mayordomo Çat. Es un inútil, pero resulta que es muy atractivo y no es demasiado viejo. Además, también desea casarse. Me pregunto que criatura saldrá de la unión de la intrigante Këlnissa y el atractivo Çat. Puede que su descendencia sean unos niños intrigantes y atractivos que se conviertan en perfectos asesinos a mi servicio. Viendo la suerte que he tenido hasta ahora, lo dudo.

Con mi nuevo cargo de Canciller, el asesinato de Ernakh es bastante viable. No solucionará el problema, puesto que le sucederá su hijo Odolgan, sin embargo me situará un poco más cerca de mi actual objetivo.

Necesito algo de dinero para comprar las voluntades de algunos miembros de la corte de Ernakh y los servios acaban de perder una guerra en la que han sido sometidos por los croatas y no disponen de muchas tropas. Así que reúno a mis 400 hombres y partimos hacia el sur en busca de saqueo. Como mi cargo de Canciller me obliga a residir en la corte de Pecs, no puedo liderar las tropas en persona y tengo que ceder el mando a uno de esos inútiles que tan a gusto parecen sentirse en mi corte, un tal Yençepi.

Harto de tanta mediocridad, empiezo a buscar gente en la corte de Pecs que sean un poco competentes y lo bastante idiotas como para querer ponerse a mi servicio. Al parecer, los únicos idiotas de toda Avaria están reunidos en mi corte, el resto no quieren oir ni hablar de pisar Fejér.

Mientras tanto, mis tropas llegan a Belgrado; pero la guerra no ha dejado nada que saquear. Debería haberlo pensado antes. No hay tropas que defiendan la zona, pero tampoco queda nada que robar. Con una horrible sensación de ridículo, poso mis ojos en la región eslavonia de Kricevci. No es que sea el lugar más próspero del mundo, pero tienen menos tropas que yo y ya que tengo el ejército reclutado, habrá que hacer algo con él y disimular mi error. Así que convenzo a Yençepi de que todo ha sido una maniobra para engañar a los eslavonios, le ordeno que ataque Kricevci.

Los eslavonios no tardan en reunir a sus tropas para enviarlas contra mis hombres. Como no tengo mucha fe en las dotes de liderazgo de Yençepi, le ordeno que se retire con el poco dinero que ha podido saquear.

La expedición de saqueo está siendo un fracaso, como no podía ser de otro modo. Fijo mi atención en el Oeste. Los bávaros están en guerra con los bohemios y la región de Estiria es bastante rica. Al menos para los estándares de los ávaros. Veo que las tropas de la zona están partiendo hacia el frente, puede ser una buena oportunidad para obtener algo de botín.

Los bohemios y los bávaros pelean por decidir qué cerveza es la mejor del mundo. Mis 449 hombres marchan hacia Estiria como fuerzas de interposición.

Ordeno a Yençepi que aguarde en la frontera hasta que las tropas de los bávaros se pierdan de vista.

Aaaah, la eficiente Këlnissa no ha permanecido de brazos cruzados en Pecs esperando nuevas órdenes. Ha descubierto que uno de los nobles es un corrupto y que podríamos usar esa información en nuestro favor. Cualquier cosa que dañe a mi enemigo será beneficiosa para mi causa así que le digo a Kënilssa que utiliza la información como crea conveniente.

Quizá no era tan lista como yo pensaba. De haberlo sido no se habría puesto a mi servicio.

¡Noooooo! Solo días después de esta comunicación recibo la noticia de que Kënilssa ha sido asesinada por orden de Ernakh. ¡Maldito! La única de entre mis servidores que había demostrado algún tipo de competencia. Acabas de dictar tu sentencia de muerte, primo.

Rápidamente nombro a otra jovencita, llamada Gundes, como mi nueva jefa de espías y la mando a Pecs. La verdad es que no es ni la mitad de espabilada que la difunta Kënilssa, solo espero que sepa mantenerse con vida el tiempo suficiente como para poner en marcha mi plan.

Mientras tanto mis tropas llegan a Estiria y empiezan a saquear la zona. No se ven tropas de los bávaros en las cercanías, quizá tenga tiempo de robar todo lo posible y escapar con el botín.

Gundes demuestra ser más eficiente de lo que esperaba y no tarda en descubrir que uno de los nobles de la corte de Ernakh es homosexual. Le ordeno que lo extorsione, espero que esto no le cueste la vida a Gundes. Como recompensa por su trabajo la caso con el reciente y atractivo viudo Çat.

Los exploradores informan de que se han avistado tropas enemigas en Innsbruck. De momento son solo unos 300 hombres, pero habrá que estar alerta por si es necesario huir. Los bávaros siguen acumulando tropas en la zona, pero de momento no parecen decididos a atacarme, supongo que todavía no les han llegado noticias de mi proverbial mala suerte o de la incompetencia de mis minions.

Es el mes de Enero. 202 bávaros observan atónitos como mis 449 ávaros han llegado demasiado pronto para el Oktoberfest... o demasiado tarde, según se mire.

¡Por fin se presenta la oportunidad que estaba esperando! Tal y como yo esperaba, la política del Kan de seguir acaparando poder, ha terminado por mosquear a unos cuantos nobles que se han alzado en armas contra él. Lástima que esto no haya sucedido antes, al no ser vasallo directo del Kan no puedo unirme a los sublevados, pero es posible que mi actual señor y primo Ernakh tenga bajas en la guerra y pueda sublevarme contra él. Mientras tando tendré que tener cuidado y no perder ni uno solo de mis hombres, podrían hacerme falta pronto. La cosa se pone muy emocionante. 

A Okors no le gusta la organización de la tribu.

Por algún inexplicable motivo, los vengativos eslavonios no se han olvidado de mi frustrada campaña de saqueo en sus tierras y han reunido un ejército que avanza contra el mio. Debe tratarse de un complot internacional para hacer fracasar cualquier cosa que intente. Ha llegado el momento de poner pies en polvorosa y volverse para casa. Lo intentaremos otra vez cuando los ánimos estén más calmados. Desde una distancia segura, observo con alivio que la intención de los eslavonios no era atacarme sino hacer lo mismo que yo: saquear las tierras de los bávaros. Decido no interferir y me dirijo a Austria para robar todo lo que pueda a la mayor gloria de Tengris.

Los Pubs de Estiria se están poniendo petadísimos con el Oktoberfest, mejor nos vamos pa Austria.

La guerra contra los sublevados marcha bien, lo que viene a querer decir que marcha mal para mí. En cualquier caso, el resultado es irrelevante, siempre y cuando mis odiados primos salgan debilitados. Se me ha puesto al mando de uno de los ejércitos y estoy asediando a la tribu rebelde de Heves, lo hago sin muchas ganas mientras mis propias tropas se dedican a saquear Austria y obtener dinero que me permita pagar los sobornos necesarios para llevar a cabo el asesinato de mi señor.

No se si debido a tanta tensión o a las condiciones insalubres del asedio, el caso es que me pongo enfermo. Espero que después de todos mis esfuerzos no termine muriendo por una mierda de enfermedad. ¡No, eso no puede pasarle al Príncipe Barsbek de Fejér!

ay, ay, ay...

Pese a mi enfermedad, me las apaño para conquistar a la tribu de Heves. La revuelta tiene los días contados y las huestes de mi primo y señor Ernakh, no han sufrido ni una sola baja. Mis enemigos disponen de toda la suerte que a mi me falta. Cada noche sacrifico un carnero a Tengris para que les haga llegar alguna enfermedad dolorosísima.

Si amplías la imagen verás que el contingente más numeroso del ejército está comandado por el Príncipe Barsberk. No, si... ¡manda cojones!

Por suerte me recupero de mi enfermedad. Mi sano estilo de vida, dedicado a la caza y a cabalgar al aire libre han logrado que tenga una salud de hierro que desafía cualquier enfermedad. Con nuevos bríos me pongo a hacer cálculos sobre cuanto dinero podría costarme convencer a ciertos cortesanos de que me ayuden a asesinar a su señor. Me sorprende comprobar que puedo permitírmelo y me sorprende más aún descubrir que uno de mis posibles compañeros de complot es la esposa de mi primo Ernakh. Mi primo es un pésimo diplomático y además tiene el prestigio por los suelos (quizá debido a que es un cobarde) y eso a su esposa no le parece bien. No se si es motivo para querer asesinarlo, pero no voy a ser yo quien ponga problemas. El capellán de mi primo también lo odia lo suficiente como para poder tentarlo con dinero. El motivo es que el capellán es un envidioso, y que mi primo es un mea-pilas. Sí, es raro, pero mi primo es muy religioso mientras que su capellán pasa del tema y eso unido a la poca diplomacia de Ernakh y al dinerillo que le voy a enviar, hará posible que mi nuevo intento de asesinato tenga alguna posibilidad.

Por si las cosas salen mal y teniendo en cuenta que en Austria no queda una gallina por robar que no esté protegida por los muros de un castillo (en Bavaria los castillos son unas cercas hechas con piedra donde los bávaros meten todo lo que no quieren que les roben) mando a mis tropas que marchen hacia Pecs para proteger a nuestro señor de los malvados rebeldes.

Cruzo los dedos y ordeno a mi Jefa de Espías, Gundes, que haga llegar mis regalos a la esposa y al capellán de mi desprevenido primo Ernakh.

181 sublevados se dirigen con paso decidido a Fejér. Lo que me faltaba por ver.

Increíble, los imbéciles de los sublevados dirigen unas cuantas tropas contra Fejér. Poca cosa hay que puedan robarme así que decido ignorarlos y ordeno a mis tropas que sigan su avance hacia Pecs. Espero que mi primo sepa valorar que antepongo su seguridad a la de mi hijo y esposa.

Mis regalos han llegado a su destino y el plan está en marcha. El riesgo es grande, pero estoy destinado a ser glorificado entre los hombres, no a servir como vasallo de mi primo el cobarde.

Por suerte los rebeldes no estaban en Fejér más que de paso. Mi esposa y mi pequeño hijo están seguros. Aunque no lo creáis, estaba preocupado por ellos.

Repentinamente, mi mariscal muere. No es que fuese un genio militar, pero era bastante más eficaz de su sucesor Yençepi. Mi mariscal solo tenía 43 años, pero parece que tenía mala salud. Debería haber practicado un poco más la caza.

Después de pensarlo un poco me doy cuenta de que el plan para matar a Ernakh puede llevar tiempo. No puedo permitirme mantener mis tropas movilizadas en Pecs a la espera de ver lo que pasa. Decido enviarlas de nuevo a Baviera, esta vez a la región de Estiria que antes no pude saquear.

El Rey de Baviera (los bávaros al ser cristianos no tienen títulos molones como el de Kan) ha firmado la paz con los bohemios, pero ahora son los eslavonios los que están atacándolo. Sus tropas están tan menguadas que, de no ser por sus castillos, yo solo con mis tropas personales podría derrotarle en la guerra. ¡Ah, si mi primo el Kan no fuera tan rematadamente incompetente! ¡La de grandes hechos que podría yo protagonizar en su lugar! ¡Que le vamos a hacer! Mientras tanto, Baviera es un lugar perfecto para recuperar el dinero que he invertido en regalos.

¿Que hago, me fío o no? En la ilustración no se aprecia bien si el perro se alegra de ver a su amo o si intenta saltarle al cuello para devorarlo.

Inesperadamente mi esposa Sirma de Bulgaria, me hace llegar un regalo, un cachorro de fino pedigrí destinado a convertirse en un excelente perro de presa. Teníendo en cuenta la mala suerte que mis primos han tenido con sus esposas, un escalofrío recorre mi espalda. ¿Será un cachorro asesino-ninja? Pero el regalo parece bien intencionado y me llevo más o menos bien con Sirma, así que con una sonrisa de agradecimiento acepto su regalo.

Hay que ponerle un nombre al perro. De los tres disponibles ¿cual creen que será el que elegiré?


Si has estado atento ya sabrás cual fue mi elección.

El pequeño Sandilkh ya tiene seis años. ¡Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo en la Edad Media! Ha llegado el momento de ocuparse de su educación y que se convierta en un ávaro de provecho. El crío no muestra muchas aptitudes para la diplomacia, pero parece que le divierten los juegos agresivos y violentos. Debería aprovechar su natural inclinación para formarlo en las actividades bélicas. Dado que soy el mejor estratega de Fejér, decido ocuparme personalmente de su formación. A mi lado aprenderá a comportarse con orgullo, valentía y paciencia... ¡¡¡y a odiar a mis malditos primos!!!

Sandilkh, repite conmigo: la eme con la a: MA, la te con la a y la erre: TAR

domingo, 22 de febrero de 2015

Las Noches de Neverwinter y La Isla de los Grifos.



Hace unos años empezó a circular el rumor de que Atari estaba preparando el lanzamiento de un juego que prometía revolucionar el género del rol en PC. Se comentaba que este juego iba a ser lo más cercano posible a una partida de rol de lápiz y papel, en PC y por internet. En aquel momento aquello prometía ser la bomba. Pese a que ya habían salido al mercado algunos juegazos como el Baldur's Gate, muchos pensábamos que el rol en PC todavía tenía muchas posibilidades por explorar. El juego del que os estoy hablando era Neverwinter Nights.

Muchos fueron los que, en su momento, se sintieron defraudados por el NWN. Cierto que la campaña en solitario no era lo mejor del mundo. Sobre todo si la comparabas con otras incursiones en el género de la desarrolladora Bioware pero, viendo las cosas con la perspectiva que da el paso del tiempo, el juego cumplía con lo que prometía. Prometía una herramienta con la que desarrollar tus propias aventuras, prometía acceso a cientos de aventuras diseñadas por otros jugadores, prometía la posibilidad de crear partidas en las que un jugador hiciese de Master, prometía servidores más o menos permanentes que albergarían mundos de juego en los que podrían jugar juntos multitud de jugadores. Y Neverwinter Nights cumplió con esas expectativas.

Cierto que el juego no cambió demasiado el panorama de los RPG en PC, o al menos no del modo que algunos esperábamos. La posibilidad de trasladar las partidas de rol de mesa al ordenador no generó ninguna corriente nueva en el mercado del RPG para PC. Aún así, el juego debió venderse lo bastante bien como para que se lanzase una segunda parte. Y con la segunda parte se repitieron algunas de las mismas críticas que había recibido la primera. Mala campaña en solitario, compleja herramienta de creación de módulos, muchos bugs... Personalmente creo que muchas de estas críticas eran injustas. Es verdad que la campaña en solitario era malilla, pero es que el fuerte del NWN no era jugar en solitario. Cierto que la herramienta de creación de módulos era compleja, pero es que creo que muchos esperábamos una varita mágica que nos permitiera llevar nuestras partidas de mesa al PC sin apenas esfuerzo y sin tener un mínimo de conocimientos del tema, algo muy difícil de conseguir si al mismo tiempo quieres dotar a los desarrolladores de una herramienta potente con la cual modificar prácticamente todos los aspectos del juego. Y eso es lo que Obsidian nos dio con la segunda parte del NWN. Y los bugs.. Obsidian no solo se preocupó de solucionarlos sino que se esforzó por mejorar constantemente el juego y facilitar la tarea de desarrolladores y creadores de mundos persistentes.



Vale, pero todo esto es agua pasada. Hoy en día existen herramientas a disposición del master como puedan ser el  Fantasy Grounds o el  roll20 que permiten jugar una partida de rol al estilo más tradicional, pero haciendo uso de internet. Sin duda todavía estamos muy lejos de lo que nos pensábamos que sería el futuro de los juegos de rol allá por principios de siglo; pero hoy en día jugar una sesión de rol con tus amigos, cada uno en su casa, no solo es viable sino que que es algo que hace cada vez más gente. Y eso está bien.

Si traigo hoy a nuestro blog un artículo sobre el Neverwinter es porque sigue siendo una alternativa bastante aceptable dentro de los RPG multijugador. ¿Qué puede ofrecer hoy en día un juego cuya segunda parte salió en 2006? Bueno... ¿por donde empezar? Te diré que, a día de hoy, todavía existe una comunidad bastante activa que sigue lanzando contenido para ambos juegos (tanto el NWN como para el NWN2) Tienes a tu disposición multitud de aventuras que jugar y que todavía puedes descargar gratuitamente en  Neverwinter Vault gracias a la activa y previsora comunidad del juego. Puedes jugar tanto en solitario como en multijugador. Y sí, todavía existen servidores permanentes dedicados al juego. Algunos en castellano y con un fuerte componente rolero.

Y aquí llega la segunda parte de la entrada en la que quería hablar de uno de estos servidores:  La Isla de los Grifos La Isla de los Grifos es un módulo basado en la campaña homónima de Runequest y ambientada en Glorantha. Durante un tiempo tuve el honor de formar parte de su equipo. Allí hice buenos amigos y disfruté de algunas de las horas más divertidas de juego y roleo que uno pueda imaginar. Porque si algo caracteriza a la Isla de los Grifos es la voluntad de que sea un sitio donde el rol juega un papel muy importante. Aquí no te encontrarás con gente correteando de un lado a otro de camino a la siguiente quest. Nadie te mirará con cara de WTF? cuando intentes rolear a tu personaje. Todo lo contrario, es lo que se espera de todo el mundo.

Una gran comunidad más viva que nunca.

El módulo utilizado en la Isla presenta muchas diferencias con respecto al módulo base del NWN2. Esto, unido a la detallada ambientación Gloranthana, puede resultar un poco intimidante para el novato; pero no hay motivo por el que preocuparse. La comunidad de la Isla de los Grifos, a diferencia de lo que sucede con muchos juegos on-line a día de hoy, siempre ha sido muy amistosa con el recién llegado. Y no dudo en que seguirá siéndolo mientras Krarsht y su equipo estén al mando. El ambiente suele ser agradable y el recién llegado siempre termina por encontrar a alguien que ejerza de guía en las salvajes tierras de la Isla de los Grifos.

Aunque creo que el juego dejó de estar disponible en Steam, todavía se puede comprar Online. Es posible que los gráficos no estén a la altura de los tiempos que corren, pero si te gusta el rol creo que disfrutarás de la compra y que habrás invertido bien tu dinero. No solo estás comprando un juego, estás comprando acceso a decenas y decenas de aventuras (algunas de calidad muy alta) y si te animas a entrar en La Isla de los Grifos estarás comprando tu billete de viaje a una experiencia de juego que, desgraciadamente, no vas a encontrar muy a menudo. Rol del de verdad en PC.

Por resumir, es verdad que ni el NWN ni el NWN2 cambiaron el panorama de los RPG, pero son dos juegos geniales si se juegan del modo en el que fueron pensados. Nos han dejado muchas horas de diversión por medio de módulos que puedes descargar gratis y un servidor con una comunidad madura y agradable. ¿Harto de pasar tus noches en compañía de odiosos niños rata? ¿Harto del estrés de tanta competitividad y mal rollo? Anda, págate unas vacaciones en la Isla de los Grifos y regálate unas cuantas veladas de buen rol en La Posada Número Uno de Puerto Soldado.

Buenas noches, príncipes de Surlt reyes de Nidik.

jueves, 19 de febrero de 2015

Crusader Kings 2. A.A.R. El Gran Kan (2)





Sabía que tarde o temprano alguien haría la coña, así que he decidido adelantarme.

Capítulo 2. El amigo de los niños y los lerdos.
Soy el Príncipe Barsbek de Fejér. Vivo en Avaria, lo que quiere decir que soy ávaro, adoro al dios Tengris y me gusta montar a caballo y pegar flechazos a la gente que me cae mal.

Avaria es ese país del centro que está rodeado de países de los que seguramente nunca hayas oído hablar. Eso es porque estamos en el año 770 y la técnica de nombrado de países está todavía en pañales.
Al principio de la edad media los países estaban tan apretados que casi no cabían en el mapa.

Ahora estamos en guerra con Bulgaria, nombre que igual sí que te suena. El motivo de la guerra es que los ávaros y los búlgaros tenemos un Kan distinto (un Kan es el jefazo de los pueblos adoradores de Tengris) y el Kan de los búlgaros piensa que es mejor que ambos pueblos tengan el mismo Kan, él.

También estamos en guerra con nuestros vecinos del norte, los moravos. El motivo de esta segunda guerra es que el Gran Jefe de los moravos (los moravos al ser eslavos son raros y no tienen títulos chachis como Kan) pensó que sería buena idea aprovechar que estábamos en guerra con los búlgaros para quitarnos parte de nuestro territorio. El problema (para ellos) es que el Gran Jefe de los bohemios tuvo una idea parecida y ahora la mitad del país de los moravos está en manos de bohemios. Total, un lio.

Hace unos días fui herido mientras intentaba liberar un castillo en manos de los búlgaros (en Avaria llamamos castillo a un grupo de chozas hechas con pieles de vaca). De momento parece que no voy a morir, pero dado el escaso desarrollo de la ciencia médica entre los ávaros tampoco las tengo todas conmigo.

La guerra va más o menos bien. Hemos ganado más batallas de las que hemos perdido y nuestros enemigos tienen otros problemas de los que preocuparse. Yo por mi parte estoy deseando que termine esta guerra para volver a mi casa, curar mi herida y engendrar un hijo con mi esposa.

Además de todo esto, soy candidato a ocupar el cargo de Kan de los ávaros si algo le sucediese a mi primo, el actual Kan.

Mi primo el Kan Dengizikh. Observen que es un diplomático muy bueno, pero un incompetente como general. Yo soy el del retrato pequeñito, donde dice heredero. Lo hago notar por si no te habías dado cuenta, no para darme importancia.

Mi primo el Kan Dengizikh tiene 48 años, lo cual quiere decir que todavía puede vivir mucho tiempo. Su ambición es ser un modelo de virtud, que entre los tengristas consiste en declarar guerras y robar a los vecinos, preferiblemente si estos no son tengristas, aunque no es imprescindible.

Como todavía no tengo muy claro si voy a salir de esta no voy a hacer nada al respecto, pero si sobrevivo a mi herida quizá me plantee acortar un poco la vida de mi primo y así convertirme en Kan. Además a mi primo yo no le caigo bien debido a que él quiere que su sucesor sea otro primo nuestro y yo quiero que su sucesor sea yo mismo. También nos llevamos mal porque en las reuniones sociales yo acaparo todo el protagonismo debido a mi carácter orgulloso y eso a él no le hace gracia puesto que es de esas personas que prefieren no darse importancia.

Él en cambio me cae bastante bien porque es una persona sociable y porque me ha nombrado su canciller; pero eso no va a impedir que lo mate si se presenta la ocasión.

Además de planear matar a mis parientes más cercanos, mi otra pasión es la caza que, curiosamente, también consiste en matar. Nunca me lo había planteado así antes... El caso es que hace unos días me llegó el rumor de que un ciervo blanco ronda por los bosques y he ordenado que lo busquen. Me da igual estar herido, tengo que matar a ese animal para imbuirme de poder divino, sea lo que sea lo que eso quiera decir.
¿No pensaría que por ser blanco se iba a librar?

Pero no vayáis a pensar que ocupo todo mi tiempo en matar personas y animales. En realidad, mi mayor ambición en este momento es tener un hijo. Procuro sacar tiempo, cuando no estoy matando búlgaros ni ciervos, para estar con mi esposa (que también es búlgara). Mis esfuerzos han dado su fruto y me llega un mensaje desde casa anunciándome que mi esposa Sirma está embarazada.

Acepto, acepto.

Premio para los observadores. ¿En qué parte del mapa había antes dos países y ahora solo hay uno? Pista: es una zona color marrón chungo.

Llevamos casi dos años de guerra y, aunque la cosa marcha bien, mi primo todavía no ha sido capaz de expulsar a los búlgaros de nuestra tierra. Mientras tanto, en el norte, los moldavos han sido subyugados por los bohemios, lo cual no impide que sigan en guerra con nosotros.


Por fin se cumplen mis deseos. Mi mujer ha dado a luz y soy padre de un niño que se llamará Sandilkh. Cumplida mi ambición ha llegado el momento de marcarme mi siguiente objetivo en la vida: ¡Ser glorificado entre los hombres! Quiero que mi nombre perdure en la historia, para lo que necesito ganar mucho prestigio matando gente y animales.
Esto hay que celebrarlo, vamos a matar un ciervo.

La guerra entra en su tercer año. Los moravos han decidido rendirse y hemos conseguido expulsar a los búlgaros de nuestro territorio. Aún así, la inexplicable estrategia de mi primo Dengizikh, consiste en esperar dentro de nuestras fronteras a que nos vuelvan a invadir. Mantener convocadas a mis huestes es un gasto inútil de tiempo y de dinero. Así que opto por disolver mi ejército, volver a casa y empezar a preparar el asesinato del incompetente de Dengizikh.

Como Canciller que soy, tengo bastante influencia en la corte, lo que me da una gran ventaja a la hora de preparar el asesinato. El problema es que si soy descubierto las consecuencias pueden ser graves para mi. Mi primo el Kan tiene ya 50 años mientras que yo solo tengo 33, quizá merezca la pena tener un poco de paciencia y esperar a que las cosas sigan su curso natural. Por cierto, pese a todo el tiempo que ha pasado, mi herida sigue sin curar. No se si debería empezar a preocuparme.

Las últimas encuestas muestran una preocupante caida en la intención de voto hacia mi persona.

¡Maldito cambia capas! El Mandatario Valkrim, que antes me apoyaba como heredero al Kanato de Avaria ahora apoya a uno de mis primos. ¿Pero por qué? Envío a mi Canciller a pedir explicaciones y a tratar de convencerle de que recapacite.

Por más que investigo no entiendo este cambio de actitud. Yo le caigo mejor que mi primo, tengo más prestigio, más dinero y las trenzas más largas y gordas. Ahora me convendría que mi otro primo, el Kan, viva unos cuantos años más a ver si consigo que cambien las tornas.

Los bohemios nos atacan siguiendo la típica estrategia del buitre que tan buenos resultados les ha dado contra los moldavos.

Ups! Mientras estaba en mi yurta despotricando orgullosamente contra los cambiacapas, nos han declarado una nueva guerra. Los bohemios, después de merendarse a los moldavos, han decidido hacer de nosotros el postre y se han plantado en la frontera con un ejército de 3.000 hombres. A este paso, el inútil de mi primo el Kan nos va a dejar sin herencia por la que discutir al resto de los primos.


No todo son malas noticias. Al fin mi vieja herida se ha curado y me ha quedado una cicatriz en la cara. En la edad media eso es algo que da mucho prestigio y yo necesito una enorme cantidad de prestigio para ser recordado por los hombres, aunque sea por parar los golpes con la cara.

Los bohemios nos derrotan en una batalla bastante igualada. Más que una derrota es una auténtica carnicería en la que habremos perdido unos 1000 hombres. ¡Bravo Dengizikh! Mis huestes personales no llegan a los 400 hombres, así que poco más puedo hacer aparte de observar como mi primo nos lleva a la ruina. Para mayor desgracia yo soy uno de los generales del ejército derrotado. ¡Más cicatrices no, por favor!

Por mi propia seguridad, ordeno reunir a mis hombres y que acudan bajo la bandera del Kan. No van a hacer una gran diferencia, pero con las levas reclutadas por los demás nobles es posible que podamos reunir un ejército comparable al de los bohemios. Por suerte hace tiempo que no se sabe nada de los búlgaros.

El líder de los ejércitos bohemios es todavía más incompetente que el nuestro y decide, no solo dejar escapar a nuestro ejército derrotado, sino que además divide sus fuerzas permitiéndonos contra-atacar en superioridad numérica. Puede que todavía no esté todo perdido.

No, era demasiado esperar, el enemigo reagrupa sus fuerzas a tiempo y volvemos a sufrir una aplastante derrota. Parece ser que los guerreros ávaros no han estado a la altura de las circunstancias.

Por curiosidad miro la composición de los ejércitos. No parece estar ahí la clave, tanto los ejércitos de los bohemios como los nuestros están compuestos por masas de infantería ligera, unos pocos arqueros y todavía menos infantería pesada, en resumen ambos ejércitos están compuestos mayoritariamente por chusma. ¿Dónde están los arqueros a caballo de nuestros antepasados que nos convirtieron en el terror de Europa?

Después de dos tremendas derrotas y de tomar una de nuestras fortalezas (vale, era solo una tienda de campaña hecha con la piel de una cabra), los bohemios pueden rendirnos cuando quieran. Menos mal que lo único que piden en esta guerra es quedarse con el condado de Presporok y unas cuantas vacas. Por mí, que se lo queden, que se vuelvan a sus tertulias artísticas en los cafés de moda y que nos dejen en paz.

Por fin, tras cuatro años de guerra, de los cuales en los dos últimos no ha habido ni una sola batalla. Los búlgaros deciden rendirse. En este tiempo mi cuñado ha sido depuesto como Kan de Bulgaria y el hijo de mi mujer con su antiguo marido se ha convertido en un adulto y es Príncipe de Bulgaria.

Por lo demás, no ha habido variación en los votos para suceder al Kan. Estoy pensando en matar a mi primo Labertam que va por delante de mí en las votaciones. Su mujer y jefa de espías podría estar interesada en participar en el complot a cambio de un pequeño incentivo económico.

Parece que mi primo tiene problemas conyugales. No parece muy sabio por su parte nombrar a su esposa Jefa de espías.

Descubrir que la mujer de mi rival sería capaz de participar en un complot para asesinarlo me anima a indagar en el asunto. Al parecer el matrimonio no se lleva muy bien ya que él piensa que ella está cometiendo adulterio. Aunque no tengo datos que lo confirmen, lo cierto es que la mujer tiene fama de lujuriosa. Incluso con su ayuda el complot no tiene suficiente fuerza para salir bien, así que decido esperar un poco. Quizá los electores vuelvan a cambiar de opinión y me elijan otra vez a mí.


Aunque yo ya me había olvidado del asunto mis hombres, siguiendo mis instrucciones, han estado buscando al ciervo blanco y lo tienen más o menos localizado. Así que cojo mi arco y mi caballo y me voy por él. Que pueda ser el último ejemplar de una especie a punto de extinguirse no hace sino añadir mérito a la hazaña de cazarlo.

Mientras ando por los bosques buscando al ciervo, mi primo el Kan ha creado el título de Gran Jefe de Pecs. Mis territorios están dentro del dominio del Gran Jefe de Pecs. ¡Quiero ese título antes de que el Kan se lo entregue a otro! Pero le caigo demasiado mal al Kan como para atreverme si quiera a pedirle el título.

Mi Canciller, hasta el momento, ha demostrado no servir absolutamente para nada. Me pregunto en que está invirtiendo todo el tiempo que lleva en la corte del Gran Jefe Vakrim (Extraño. La última vez que me fijé no era Gran Jefe. Aquí le dan títulos a todo el mundo menos a mí). Lo mando llamar y lo envío a la corte del Kan para que lo convenza de que somos primos y deberíamos llevarnos bien. Me gustaría poder amenazar a mi Canciller con sustituirlo si no obtiene algún resultado, pero sabe tan bien como yo que el único posible candidato a ocupar su puesto es todavía más inepto que él. Veo que ambiciona conseguir una esposa. Si consigue algún resultado positivo lo recompensaré con una.

Dándome un paseo por mis mazmorras descubro que, sin saberlo, tengo una prisionera. No recuerdo haberla mandado apresar y nadie en la corte sabe decirme el motivo por el que está en los calabozos. Puede que tenga que ver con que soy arbitrario y propenso a cometer injusticias. Es una joven de 18 años, lujuriosa, cínica y sociable. Y es mucho mejor espía que mi actual jefe de espías. Ambiciona casarse.

Ordeno que la liberen del calabozo, la nombro mi nueva jefa de espías y la mando a la corte de mi primo Labertam a ver que más puede sacar para llevar a cabo mi plan de asesinarlo. Además le hago llegar un regalo a la esposa de mi primo para ayudarla a decidir que lo mejor para su futuro es ser una viuda rica.

Una vez resuelto el asunto reúno a mis hombres y a mis perros de caza y parto a la caza del ciervo blanco. Tras pasar varias semanas en los páramos me veo obligado a volver a casa con las manos vacías y sin historias que contar a mis nietos. Antes que reconocer mi propio fracaso prefiero echarle la culpa a los inútiles de mis criados. El ciervo se me ha escapado pero su caza me ha servido para aprender tretas en la guerra.

¿Un atentado con mierda? Esto hay que verlo.

Mi plan para asesinar a Labertam empieza a dar frutos. Su esposa le ha preparado una trampa de la que espero salga hecho pedazos. Cruzo los dedos para que todo salga bien.

Se olió la trampa.

Pero todo sale todo lo mal que podría salir. Mi primo, no solo escapa vivo a la trampa, sino que además descubre mi implicación en el intento de asesinato. Ahora mi primo me odia a muerte. Pero lo que es peor, el Kan se ha enterado y tampoco le parece bien que haya intentado asesinar a su hermano. Mis posibilidades de convertirme en Gran Jefe de Pecs están arruinadas. Afortunadamente, que yo sea un asesino no parece estar haciéndome perder votos... por el momento.

Efectivamente, solo era por el momento. Pierdo otro voto más mientras que Labertam los sigue sumando. Mi única posibilidad parece ser seguir adelante con el plan y ver si la próxima vez hay más suerte.

El Kan se está haciendo viejuno. Mira las canas que le han salido.

Mi querido primo el Kan quiere aumentar todavía más su poder. Aunque soy orgulloso y valiente, esta vez prefiero hacerle la pelota y darle mi apoyo para que aumente su poder. Quizá tanto acaparar poder contribuya a que los demás jefes tribales se enfaden con él y tenga alguna posibilidad de encabezar una facción en su contra.

Todas mis maniobras no están sirviendo para nada. Sigo perdiendo votos y, de los tres candidatos soy el menos votado. Solo tengo dos votos, el mío y el de el Mandarario Trevel de Vas que es un niño de 4 años ¡y además lerdo!

No es coña, el chavalín es lerdo.

Si este no es motivo suficiente para pillar una depresión...

Mientras tanto mi primo Labertam, sospechando que su persona corre peligro, ha decidido ocultarse. Estoy lo bastante desesperado como para continuar con mi conjura, aunque con la reciente pérdida de votos ya de poco va a servir. Al menos mientras esté escondido no podrá hacer campaña electoral, su prestigio disminuirá por cobarde y sus vasallos estarán menos dispuestos a obedecerle (caso de que tuviera vasallos. Efectivamente, no los tiene).

Ahora con serpientes. No se, no se...

Surge una nueva posibilidad de matar a Labertam. Lo cierto es que el pobre ya ni siquiera es el candidato con más votos. Pero en fin, después de tanto tiempo con el plan en marcha haremos una última intentona. Total ¿qué puede salir mal? Gasto una pequeña fortuna en comprar todas las serpientes posibles y se las envío al encantador de serpientes.

Pobre Labertan. Era un tío majo.

¡Zasca! Por fin algo me sale bien. Mi pobre primo ha sido mordido por una serpiente venenosa y nadie sospecha nada. ¡ingenuos! Jijiji.

No es que haya servido de mucho. Los que votaban por Labertam ahora votan en masa por un tal Drong de Nitra, un pariente lejano, hijo (¡como no!) de otro de mis primos. ¿Mi siguiente víctima?

Mientras decido mi siguiente paso, llegan noticias desde Italia. Un tal Carlomagno ha depuesto al último rey lombardo y se ha proclamado rey de Italia. ¿Debería eso preocuparme?

Ir al siguiente capítulo. 


El Imperio de Carlomagno el abusica empieza a tomar forma.