jueves, 19 de febrero de 2015

Crusader Kings 2. A.A.R. El Gran Kan (2)





Sabía que tarde o temprano alguien haría la coña, así que he decidido adelantarme.

Capítulo 2. El amigo de los niños y los lerdos.
Soy el Príncipe Barsbek de Fejér. Vivo en Avaria, lo que quiere decir que soy ávaro, adoro al dios Tengris y me gusta montar a caballo y pegar flechazos a la gente que me cae mal.

Avaria es ese país del centro que está rodeado de países de los que seguramente nunca hayas oído hablar. Eso es porque estamos en el año 770 y la técnica de nombrado de países está todavía en pañales.
Al principio de la edad media los países estaban tan apretados que casi no cabían en el mapa.

Ahora estamos en guerra con Bulgaria, nombre que igual sí que te suena. El motivo de la guerra es que los ávaros y los búlgaros tenemos un Kan distinto (un Kan es el jefazo de los pueblos adoradores de Tengris) y el Kan de los búlgaros piensa que es mejor que ambos pueblos tengan el mismo Kan, él.

También estamos en guerra con nuestros vecinos del norte, los moravos. El motivo de esta segunda guerra es que el Gran Jefe de los moravos (los moravos al ser eslavos son raros y no tienen títulos chachis como Kan) pensó que sería buena idea aprovechar que estábamos en guerra con los búlgaros para quitarnos parte de nuestro territorio. El problema (para ellos) es que el Gran Jefe de los bohemios tuvo una idea parecida y ahora la mitad del país de los moravos está en manos de bohemios. Total, un lio.

Hace unos días fui herido mientras intentaba liberar un castillo en manos de los búlgaros (en Avaria llamamos castillo a un grupo de chozas hechas con pieles de vaca). De momento parece que no voy a morir, pero dado el escaso desarrollo de la ciencia médica entre los ávaros tampoco las tengo todas conmigo.

La guerra va más o menos bien. Hemos ganado más batallas de las que hemos perdido y nuestros enemigos tienen otros problemas de los que preocuparse. Yo por mi parte estoy deseando que termine esta guerra para volver a mi casa, curar mi herida y engendrar un hijo con mi esposa.

Además de todo esto, soy candidato a ocupar el cargo de Kan de los ávaros si algo le sucediese a mi primo, el actual Kan.

Mi primo el Kan Dengizikh. Observen que es un diplomático muy bueno, pero un incompetente como general. Yo soy el del retrato pequeñito, donde dice heredero. Lo hago notar por si no te habías dado cuenta, no para darme importancia.

Mi primo el Kan Dengizikh tiene 48 años, lo cual quiere decir que todavía puede vivir mucho tiempo. Su ambición es ser un modelo de virtud, que entre los tengristas consiste en declarar guerras y robar a los vecinos, preferiblemente si estos no son tengristas, aunque no es imprescindible.

Como todavía no tengo muy claro si voy a salir de esta no voy a hacer nada al respecto, pero si sobrevivo a mi herida quizá me plantee acortar un poco la vida de mi primo y así convertirme en Kan. Además a mi primo yo no le caigo bien debido a que él quiere que su sucesor sea otro primo nuestro y yo quiero que su sucesor sea yo mismo. También nos llevamos mal porque en las reuniones sociales yo acaparo todo el protagonismo debido a mi carácter orgulloso y eso a él no le hace gracia puesto que es de esas personas que prefieren no darse importancia.

Él en cambio me cae bastante bien porque es una persona sociable y porque me ha nombrado su canciller; pero eso no va a impedir que lo mate si se presenta la ocasión.

Además de planear matar a mis parientes más cercanos, mi otra pasión es la caza que, curiosamente, también consiste en matar. Nunca me lo había planteado así antes... El caso es que hace unos días me llegó el rumor de que un ciervo blanco ronda por los bosques y he ordenado que lo busquen. Me da igual estar herido, tengo que matar a ese animal para imbuirme de poder divino, sea lo que sea lo que eso quiera decir.
¿No pensaría que por ser blanco se iba a librar?

Pero no vayáis a pensar que ocupo todo mi tiempo en matar personas y animales. En realidad, mi mayor ambición en este momento es tener un hijo. Procuro sacar tiempo, cuando no estoy matando búlgaros ni ciervos, para estar con mi esposa (que también es búlgara). Mis esfuerzos han dado su fruto y me llega un mensaje desde casa anunciándome que mi esposa Sirma está embarazada.

Acepto, acepto.

Premio para los observadores. ¿En qué parte del mapa había antes dos países y ahora solo hay uno? Pista: es una zona color marrón chungo.

Llevamos casi dos años de guerra y, aunque la cosa marcha bien, mi primo todavía no ha sido capaz de expulsar a los búlgaros de nuestra tierra. Mientras tanto, en el norte, los moldavos han sido subyugados por los bohemios, lo cual no impide que sigan en guerra con nosotros.


Por fin se cumplen mis deseos. Mi mujer ha dado a luz y soy padre de un niño que se llamará Sandilkh. Cumplida mi ambición ha llegado el momento de marcarme mi siguiente objetivo en la vida: ¡Ser glorificado entre los hombres! Quiero que mi nombre perdure en la historia, para lo que necesito ganar mucho prestigio matando gente y animales.
Esto hay que celebrarlo, vamos a matar un ciervo.

La guerra entra en su tercer año. Los moravos han decidido rendirse y hemos conseguido expulsar a los búlgaros de nuestro territorio. Aún así, la inexplicable estrategia de mi primo Dengizikh, consiste en esperar dentro de nuestras fronteras a que nos vuelvan a invadir. Mantener convocadas a mis huestes es un gasto inútil de tiempo y de dinero. Así que opto por disolver mi ejército, volver a casa y empezar a preparar el asesinato del incompetente de Dengizikh.

Como Canciller que soy, tengo bastante influencia en la corte, lo que me da una gran ventaja a la hora de preparar el asesinato. El problema es que si soy descubierto las consecuencias pueden ser graves para mi. Mi primo el Kan tiene ya 50 años mientras que yo solo tengo 33, quizá merezca la pena tener un poco de paciencia y esperar a que las cosas sigan su curso natural. Por cierto, pese a todo el tiempo que ha pasado, mi herida sigue sin curar. No se si debería empezar a preocuparme.

Las últimas encuestas muestran una preocupante caida en la intención de voto hacia mi persona.

¡Maldito cambia capas! El Mandatario Valkrim, que antes me apoyaba como heredero al Kanato de Avaria ahora apoya a uno de mis primos. ¿Pero por qué? Envío a mi Canciller a pedir explicaciones y a tratar de convencerle de que recapacite.

Por más que investigo no entiendo este cambio de actitud. Yo le caigo mejor que mi primo, tengo más prestigio, más dinero y las trenzas más largas y gordas. Ahora me convendría que mi otro primo, el Kan, viva unos cuantos años más a ver si consigo que cambien las tornas.

Los bohemios nos atacan siguiendo la típica estrategia del buitre que tan buenos resultados les ha dado contra los moldavos.

Ups! Mientras estaba en mi yurta despotricando orgullosamente contra los cambiacapas, nos han declarado una nueva guerra. Los bohemios, después de merendarse a los moldavos, han decidido hacer de nosotros el postre y se han plantado en la frontera con un ejército de 3.000 hombres. A este paso, el inútil de mi primo el Kan nos va a dejar sin herencia por la que discutir al resto de los primos.


No todo son malas noticias. Al fin mi vieja herida se ha curado y me ha quedado una cicatriz en la cara. En la edad media eso es algo que da mucho prestigio y yo necesito una enorme cantidad de prestigio para ser recordado por los hombres, aunque sea por parar los golpes con la cara.

Los bohemios nos derrotan en una batalla bastante igualada. Más que una derrota es una auténtica carnicería en la que habremos perdido unos 1000 hombres. ¡Bravo Dengizikh! Mis huestes personales no llegan a los 400 hombres, así que poco más puedo hacer aparte de observar como mi primo nos lleva a la ruina. Para mayor desgracia yo soy uno de los generales del ejército derrotado. ¡Más cicatrices no, por favor!

Por mi propia seguridad, ordeno reunir a mis hombres y que acudan bajo la bandera del Kan. No van a hacer una gran diferencia, pero con las levas reclutadas por los demás nobles es posible que podamos reunir un ejército comparable al de los bohemios. Por suerte hace tiempo que no se sabe nada de los búlgaros.

El líder de los ejércitos bohemios es todavía más incompetente que el nuestro y decide, no solo dejar escapar a nuestro ejército derrotado, sino que además divide sus fuerzas permitiéndonos contra-atacar en superioridad numérica. Puede que todavía no esté todo perdido.

No, era demasiado esperar, el enemigo reagrupa sus fuerzas a tiempo y volvemos a sufrir una aplastante derrota. Parece ser que los guerreros ávaros no han estado a la altura de las circunstancias.

Por curiosidad miro la composición de los ejércitos. No parece estar ahí la clave, tanto los ejércitos de los bohemios como los nuestros están compuestos por masas de infantería ligera, unos pocos arqueros y todavía menos infantería pesada, en resumen ambos ejércitos están compuestos mayoritariamente por chusma. ¿Dónde están los arqueros a caballo de nuestros antepasados que nos convirtieron en el terror de Europa?

Después de dos tremendas derrotas y de tomar una de nuestras fortalezas (vale, era solo una tienda de campaña hecha con la piel de una cabra), los bohemios pueden rendirnos cuando quieran. Menos mal que lo único que piden en esta guerra es quedarse con el condado de Presporok y unas cuantas vacas. Por mí, que se lo queden, que se vuelvan a sus tertulias artísticas en los cafés de moda y que nos dejen en paz.

Por fin, tras cuatro años de guerra, de los cuales en los dos últimos no ha habido ni una sola batalla. Los búlgaros deciden rendirse. En este tiempo mi cuñado ha sido depuesto como Kan de Bulgaria y el hijo de mi mujer con su antiguo marido se ha convertido en un adulto y es Príncipe de Bulgaria.

Por lo demás, no ha habido variación en los votos para suceder al Kan. Estoy pensando en matar a mi primo Labertam que va por delante de mí en las votaciones. Su mujer y jefa de espías podría estar interesada en participar en el complot a cambio de un pequeño incentivo económico.

Parece que mi primo tiene problemas conyugales. No parece muy sabio por su parte nombrar a su esposa Jefa de espías.

Descubrir que la mujer de mi rival sería capaz de participar en un complot para asesinarlo me anima a indagar en el asunto. Al parecer el matrimonio no se lleva muy bien ya que él piensa que ella está cometiendo adulterio. Aunque no tengo datos que lo confirmen, lo cierto es que la mujer tiene fama de lujuriosa. Incluso con su ayuda el complot no tiene suficiente fuerza para salir bien, así que decido esperar un poco. Quizá los electores vuelvan a cambiar de opinión y me elijan otra vez a mí.


Aunque yo ya me había olvidado del asunto mis hombres, siguiendo mis instrucciones, han estado buscando al ciervo blanco y lo tienen más o menos localizado. Así que cojo mi arco y mi caballo y me voy por él. Que pueda ser el último ejemplar de una especie a punto de extinguirse no hace sino añadir mérito a la hazaña de cazarlo.

Mientras ando por los bosques buscando al ciervo, mi primo el Kan ha creado el título de Gran Jefe de Pecs. Mis territorios están dentro del dominio del Gran Jefe de Pecs. ¡Quiero ese título antes de que el Kan se lo entregue a otro! Pero le caigo demasiado mal al Kan como para atreverme si quiera a pedirle el título.

Mi Canciller, hasta el momento, ha demostrado no servir absolutamente para nada. Me pregunto en que está invirtiendo todo el tiempo que lleva en la corte del Gran Jefe Vakrim (Extraño. La última vez que me fijé no era Gran Jefe. Aquí le dan títulos a todo el mundo menos a mí). Lo mando llamar y lo envío a la corte del Kan para que lo convenza de que somos primos y deberíamos llevarnos bien. Me gustaría poder amenazar a mi Canciller con sustituirlo si no obtiene algún resultado, pero sabe tan bien como yo que el único posible candidato a ocupar su puesto es todavía más inepto que él. Veo que ambiciona conseguir una esposa. Si consigue algún resultado positivo lo recompensaré con una.

Dándome un paseo por mis mazmorras descubro que, sin saberlo, tengo una prisionera. No recuerdo haberla mandado apresar y nadie en la corte sabe decirme el motivo por el que está en los calabozos. Puede que tenga que ver con que soy arbitrario y propenso a cometer injusticias. Es una joven de 18 años, lujuriosa, cínica y sociable. Y es mucho mejor espía que mi actual jefe de espías. Ambiciona casarse.

Ordeno que la liberen del calabozo, la nombro mi nueva jefa de espías y la mando a la corte de mi primo Labertam a ver que más puede sacar para llevar a cabo mi plan de asesinarlo. Además le hago llegar un regalo a la esposa de mi primo para ayudarla a decidir que lo mejor para su futuro es ser una viuda rica.

Una vez resuelto el asunto reúno a mis hombres y a mis perros de caza y parto a la caza del ciervo blanco. Tras pasar varias semanas en los páramos me veo obligado a volver a casa con las manos vacías y sin historias que contar a mis nietos. Antes que reconocer mi propio fracaso prefiero echarle la culpa a los inútiles de mis criados. El ciervo se me ha escapado pero su caza me ha servido para aprender tretas en la guerra.

¿Un atentado con mierda? Esto hay que verlo.

Mi plan para asesinar a Labertam empieza a dar frutos. Su esposa le ha preparado una trampa de la que espero salga hecho pedazos. Cruzo los dedos para que todo salga bien.

Se olió la trampa.

Pero todo sale todo lo mal que podría salir. Mi primo, no solo escapa vivo a la trampa, sino que además descubre mi implicación en el intento de asesinato. Ahora mi primo me odia a muerte. Pero lo que es peor, el Kan se ha enterado y tampoco le parece bien que haya intentado asesinar a su hermano. Mis posibilidades de convertirme en Gran Jefe de Pecs están arruinadas. Afortunadamente, que yo sea un asesino no parece estar haciéndome perder votos... por el momento.

Efectivamente, solo era por el momento. Pierdo otro voto más mientras que Labertam los sigue sumando. Mi única posibilidad parece ser seguir adelante con el plan y ver si la próxima vez hay más suerte.

El Kan se está haciendo viejuno. Mira las canas que le han salido.

Mi querido primo el Kan quiere aumentar todavía más su poder. Aunque soy orgulloso y valiente, esta vez prefiero hacerle la pelota y darle mi apoyo para que aumente su poder. Quizá tanto acaparar poder contribuya a que los demás jefes tribales se enfaden con él y tenga alguna posibilidad de encabezar una facción en su contra.

Todas mis maniobras no están sirviendo para nada. Sigo perdiendo votos y, de los tres candidatos soy el menos votado. Solo tengo dos votos, el mío y el de el Mandarario Trevel de Vas que es un niño de 4 años ¡y además lerdo!

No es coña, el chavalín es lerdo.

Si este no es motivo suficiente para pillar una depresión...

Mientras tanto mi primo Labertam, sospechando que su persona corre peligro, ha decidido ocultarse. Estoy lo bastante desesperado como para continuar con mi conjura, aunque con la reciente pérdida de votos ya de poco va a servir. Al menos mientras esté escondido no podrá hacer campaña electoral, su prestigio disminuirá por cobarde y sus vasallos estarán menos dispuestos a obedecerle (caso de que tuviera vasallos. Efectivamente, no los tiene).

Ahora con serpientes. No se, no se...

Surge una nueva posibilidad de matar a Labertam. Lo cierto es que el pobre ya ni siquiera es el candidato con más votos. Pero en fin, después de tanto tiempo con el plan en marcha haremos una última intentona. Total ¿qué puede salir mal? Gasto una pequeña fortuna en comprar todas las serpientes posibles y se las envío al encantador de serpientes.

Pobre Labertan. Era un tío majo.

¡Zasca! Por fin algo me sale bien. Mi pobre primo ha sido mordido por una serpiente venenosa y nadie sospecha nada. ¡ingenuos! Jijiji.

No es que haya servido de mucho. Los que votaban por Labertam ahora votan en masa por un tal Drong de Nitra, un pariente lejano, hijo (¡como no!) de otro de mis primos. ¿Mi siguiente víctima?

Mientras decido mi siguiente paso, llegan noticias desde Italia. Un tal Carlomagno ha depuesto al último rey lombardo y se ha proclamado rey de Italia. ¿Debería eso preocuparme?

Ir al siguiente capítulo. 


El Imperio de Carlomagno el abusica empieza a tomar forma.

8 comentarios:

  1. A ver si no tarda la tercera parte, que está muy interesante.
    Todo augura un éxito seguro.

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    1. No sé, no sé. La verdad es que la estrategia del asesinato no ha funcionado nada bien. Al menos sigo estando entre los candidatos a suceder al Gran Kan y cuento con el inestimable apoyo del Mandatario Tervel (os juro que cuando vi que era un niño de cuatro años y además lerdo, casi me caigo al suelo de la risa). Estoy estudiando otras alternativas, pero prefiero no comentar nada para no dar pistas. A más tardar, dentro de una semana espero tener la continuación.

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  2. Flipo con lo de los intentos de asesinato ¿pozos de estiercol? ¿hordas de serpientes?
    ¿qué fue de la típica puñalada en la espalda o del tradicional pastelillo envenenado?

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    1. Me da que aún existen otras formas de asesinato en el juego que aún no he explorado. De todas formas, no sé si se presentarán nuevas oportunidades. No ocurre muy a menudo que la esposa de tu enemigo sea una adúltera y además su jefa de espías.

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  4. Este hombre es un poco malo. Igual es por eso que no le salen bien las cosas... o simplemente porque es caprichoso el azar :-)

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  5. Por favor, por favor...que no paren las conjuras.
    Que grandes momentos de risas cada vez que leo la saga de "quiero ser el califa en lugar del califa".
    Las formas de asesinato son realmente vistosas y graciosas. ¿explosión de un pozo de estiercol? Una auténtica bomba sucia... y en pleno S.VIII. Si es que son unos adelantados a su tiempo.

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