Capitulo
3, Tramposo.
![]() |
| En mis establos tengo caballos más pequeños que este perro. Se llaman ponis. |
Soy el Príncipe Barsbek de Fejér. Pertenezco a la dinastía
Khunzakhal que, desde hace por lo menos cuatro generaciones, gobierna
en Avaria. Mi padre fue Kan de Avaria, lo mismo que mi abuelo, mi
bisabuelo y mi tatarabuelo. Ahora mismo el Kan es mi primo Dengizikh.
Creo que yo debería ser el próximo Kan, pero ocho de cada diez
nobles ávaros piensan que Drong de Nitra sería mejor Kan que yo.
Después de darle muchas vueltas al asunto, he llegado a la
conclusión de que ocho de cada diez nobles ávaros son unos
rastreros lameculos que votarán al candidato que designe nuestro
Kan, mi querido primo Dengizikh.
Y ahí reside el problema, mi primo Dengizikh me odia desde que
descubrió que había intentado asesinar a su hermano Labertam. Tengo
a mi Canciller Çat'n en la corte del Kan intentando apaciguar a mi
primo, pero hasta el momento Çat'n solo ha demostrado ser poseedor
de una gran paciencia y está a punto de colmar la mía.
Mi mayor ambición en estos momentos sería ser glorificado entre los
hombres y que mi nombre pasase a la historia seguido por algún
título del tipo: Barsbek el Grande, o Barsbek el Conquistador. Pero
siendo el mandatario de un condado sin importancia en el centro de
Europa, es algo difícil que nadie te glorifique. De ahí mi empeño
en llegar a ser Kan algún día.
Y así me hallaba yo, meditando en mi yurta sobre estas cuestiones,
cuando me llegó un mensajero del Kan para informarme de que
Dengizikh, al fin había decidido otorgar a uno de sus vasallos el
título de Gran Jefe de Pecs. Un Gran Jefe tiene como vasallos a
otros mandatarios, lo que hace que pueda reclutar más tropas, llevar
una política más independiente y así poder ser glorificado entre
los hombres. ¿Adivináis a quien ha nombrado Gran Jefe de Pecs mi
querido primo? Efectivamente, no a mí, sino a otro de mis primos y
hermano del Kan: El Príncipe Ernakh de Avaria. ¿Era necesario
insultarme de esta forma? Ahora soy vasallo de Ernakh y debo cumplir
sus órdenes. Ya ni siquiera puedo votar por mí mismo para suceder al
Kan.
| Mi nuevo señor, el Gran Jefe de Pecs. Observen que es justo, un mea-pilas, tímido y cobarde. Un asco de persona. |
Por el momento, la opción de declararle la guerra tampoco es viable.
Ernakh es un cobarde, pero tiene más tropas que yo. La única
ventaja que tengo es que mi rival tiene 51 años y yo 36, seguramente
morirá antes que yo, pero eso no servirá de nada si no me convierto
en su sucesor.
Una de mis primeras tareas como nuevo vasallo es precisamente votar
por el sucesor de Ernakh. Como soy el único vasallo del Gran Jefe de
Pecs, Ernakh y yo somos los únicos que podemos participar en la
votación. Ernakh ya tiene decidido su candidato a sucederle. No me
sorprende no ser yo su favorito (no nos llevamos muy bien porque yo
una vez intenté matar a uno de sus hermanos). No, el elegido por
Ernakh para sucederle es su hijo mayor, Odolgan, que solo tiene 33
años.
| Give war a chaaaance! A los tengristas nos mola una buena guerra. |
Todavía no he tomado una decisión cuando me llega un aviso de que
llevo en paz demasiado tiempo. Entre los tengristas ser un líder
pacifista está muy mal visto y mi prestigio va a empezar a decrecer
rápidamente a no ser que me meta en alguna guerra. Mi capellán
lleva años intentando reunir un ejército de fanáticos para llevar
a cabo alguna guerra religiosa; pero los únicos que escuchan los
discursos de Tatra, mi capellán , son los grillos y las capitanas
que pasan rodando a su lado.
![]() |
| Una capitana se dirige a escuchar el sermón de mi capellán Tatra y su llamada a la guerra santa. |
Ya ni siquiera mi único votante, el niño lerdo Tervel, me vota para
heredero al Kanato de Avaria. ¡Es úna lástima no poder asesinar a
todos mis compatriotas!
| Ya no soy el amigo de los niños y los lerdos :( |
La situación no podría ser más decepcionante, pero poco puedo
hacer salvo esperar. Afortunadamente, uno de mis rasgos
característicos es la paciencia. Mientras espero, envío a la corte
de Ernakh a la única persona que ha mostrado serme de alguna
utilidad, mi joven y casquivana Jefa de espías Këlnissa. Como
Këlnissa ya tiene 21 años y quiere casarse, decido buscarle un
marido dentro de mi corte para asegurarme su agradecimiento y
lealtad. Pobrecilla, si supiera la panda de inútiles y patanes que
puebla mi corte no estaría tan agradecida.
| Këlnisa es la única persona de mi corte que sirve para algo. ¡Y pensar que la tenía prisionera en mis mazmorras! |
Justo cuando me dispongo a buscar un marido para Këlnissa me llega
un mensajero de mi primo Ernakh que me pide que me convierta en su
Canciller. Sabe lo mucho que lo odio, pero supongo que en su corte no
hay nadie mejor capacitado que yo para el cargo. Decido aceptar,
tener el cargo de canciller me servirá de ayuda el día que decida
poner fin a mi humillante vasallaje.
Despachado este asunto, vuelvo a mi tarea de buscar un marido
adecuado para Këlnissa. Encuentro el candidato perfecto, mi
Mayordomo Çat. Es un inútil, pero resulta que es muy atractivo y no
es demasiado viejo. Además, también desea casarse. Me pregunto que
criatura saldrá de la unión de la intrigante Këlnissa y el
atractivo Çat. Puede que su descendencia sean unos niños
intrigantes y atractivos que se conviertan en perfectos asesinos a mi
servicio. Viendo la suerte que he tenido hasta ahora, lo dudo.
Con mi nuevo cargo de Canciller, el asesinato de Ernakh es bastante
viable. No solucionará el problema, puesto que le sucederá su hijo
Odolgan, sin embargo me situará un poco más cerca de mi actual
objetivo.
Necesito algo de dinero para comprar las voluntades de algunos
miembros de la corte de Ernakh y los servios acaban de perder una
guerra en la que han sido sometidos por los croatas y no disponen de
muchas tropas. Así que reúno a mis 400 hombres y partimos hacia el
sur en busca de saqueo. Como mi cargo de Canciller me obliga a
residir en la corte de Pecs, no puedo liderar las tropas en persona y
tengo que ceder el mando a uno de esos inútiles que tan a gusto
parecen sentirse en mi corte, un tal Yençepi.
Harto de tanta mediocridad, empiezo a buscar gente en la corte de
Pecs que sean un poco competentes y lo bastante idiotas como para
querer ponerse a mi servicio. Al parecer, los únicos idiotas de toda Avaria están reunidos en mi corte, el resto no quieren oir ni hablar de pisar Fejér.
Mientras tanto, mis tropas llegan a Belgrado; pero la guerra no ha
dejado nada que saquear. Debería haberlo pensado antes. No hay
tropas que defiendan la zona, pero tampoco queda nada que robar. Con
una horrible sensación de ridículo, poso mis ojos en la región
eslavonia de Kricevci. No es que sea el lugar más próspero del
mundo, pero tienen menos tropas que yo y ya que tengo el ejército
reclutado, habrá que hacer algo con él y disimular mi error. Así
que convenzo a Yençepi de que todo ha sido una maniobra para engañar
a los eslavonios, le ordeno que ataque Kricevci.
Los eslavonios no tardan en reunir a sus tropas para enviarlas contra
mis hombres. Como no tengo mucha fe en las dotes de liderazgo de
Yençepi, le ordeno que se retire con el poco dinero que ha podido
saquear.
La expedición de saqueo está siendo un fracaso, como no podía ser
de otro modo. Fijo mi atención en el Oeste. Los bávaros están en
guerra con los bohemios y la región de Estiria es bastante rica. Al
menos para los estándares de los ávaros. Veo que las tropas de la
zona están partiendo hacia el frente, puede ser una buena
oportunidad para obtener algo de botín.
![]() |
| Los bohemios y los bávaros pelean por decidir qué cerveza es la mejor del mundo. Mis 449 hombres marchan hacia Estiria como fuerzas de interposición. |
Ordeno a Yençepi que aguarde en la frontera hasta que las tropas de
los bávaros se pierdan de vista.
Aaaah, la eficiente Këlnissa no ha permanecido de brazos cruzados en
Pecs esperando nuevas órdenes. Ha descubierto que uno de los nobles
es un corrupto y que podríamos usar esa información en nuestro
favor. Cualquier cosa que dañe a mi enemigo será beneficiosa para
mi causa así que le digo a Kënilssa que utiliza la información
como crea conveniente.
| Quizá no era tan lista como yo pensaba. De haberlo sido no se habría puesto a mi servicio. |
Rápidamente nombro a otra jovencita, llamada Gundes, como mi nueva
jefa de espías y la mando a Pecs. La verdad es que no es ni la mitad
de espabilada que la difunta Kënilssa, solo espero que sepa
mantenerse con vida el tiempo suficiente como para poner en marcha mi
plan.
Mientras tanto mis tropas llegan a Estiria y empiezan a saquear la
zona. No se ven tropas de los bávaros en las cercanías, quizá
tenga tiempo de robar todo lo posible y escapar con el botín.
Gundes demuestra ser más eficiente de lo que esperaba y no tarda en
descubrir que uno de los nobles de la corte de Ernakh es homosexual.
Le ordeno que lo extorsione, espero que esto no le cueste la vida a
Gundes. Como recompensa por su trabajo la caso con el reciente y
atractivo viudo Çat.
Los exploradores informan de que se han avistado tropas enemigas en
Innsbruck. De momento son solo unos 300 hombres, pero habrá que estar
alerta por si es necesario huir. Los bávaros siguen acumulando
tropas en la zona, pero de momento no parecen decididos a atacarme,
supongo que todavía no les han llegado noticias de mi proverbial
mala suerte o de la incompetencia de mis minions.
![]() |
| Es el mes de Enero. 202 bávaros observan atónitos como mis 449 ávaros han llegado demasiado pronto para el Oktoberfest... o demasiado tarde, según se mire. |
¡Por fin se presenta la oportunidad que estaba esperando! Tal y como
yo esperaba, la política del Kan de seguir acaparando poder, ha
terminado por mosquear a unos cuantos nobles que se han alzado en
armas contra él. Lástima que esto no haya sucedido antes, al no ser
vasallo directo del Kan no puedo unirme a los sublevados, pero es
posible que mi actual señor y primo Ernakh tenga bajas en la guerra
y pueda sublevarme contra él. Mientras tando tendré que tener
cuidado y no perder ni uno solo de mis hombres, podrían hacerme
falta pronto. La cosa se pone muy emocionante.
| A Okors no le gusta la organización de la tribu. |
Por algún inexplicable motivo, los vengativos eslavonios no se han
olvidado de mi frustrada campaña de saqueo en sus tierras y han
reunido un ejército que avanza contra el mio. Debe tratarse de un
complot internacional para hacer fracasar cualquier cosa que intente.
Ha llegado el momento de poner pies en polvorosa y volverse para
casa. Lo intentaremos otra vez cuando los ánimos estén más
calmados. Desde una distancia segura, observo con alivio que la
intención de los eslavonios no era atacarme sino hacer lo mismo que
yo: saquear las tierras de los bávaros. Decido no interferir y me
dirijo a Austria para robar todo lo que pueda a la mayor gloria de
Tengris.
![]() |
| Los Pubs de Estiria se están poniendo petadísimos con el Oktoberfest, mejor nos vamos pa Austria. |
La guerra contra los sublevados marcha bien, lo que viene a querer
decir que marcha mal para mí. En cualquier caso, el resultado es
irrelevante, siempre y cuando mis odiados primos salgan
debilitados. Se me ha puesto al mando de uno de los ejércitos y
estoy asediando a la tribu rebelde de Heves, lo hago sin muchas ganas
mientras mis propias tropas se dedican a saquear Austria y obtener
dinero que me permita pagar los sobornos necesarios para llevar a
cabo el asesinato de mi señor.
No se si debido a tanta tensión o a las condiciones insalubres del
asedio, el caso es que me pongo enfermo. Espero que después de todos
mis esfuerzos no termine muriendo por una mierda de enfermedad. ¡No,
eso no puede pasarle al Príncipe Barsbek de Fejér!
| ay, ay, ay... |
Pese a mi enfermedad, me las apaño para conquistar a la tribu de
Heves. La revuelta tiene los días contados y las huestes de mi primo
y señor Ernakh, no han sufrido ni una sola baja. Mis enemigos
disponen de toda la suerte que a mi me falta. Cada noche sacrifico un
carnero a Tengris para que les haga llegar alguna enfermedad
dolorosísima.
![]() |
| Si amplías la imagen verás que el contingente más numeroso del ejército está comandado por el Príncipe Barsberk. No, si... ¡manda cojones! |
Por suerte me recupero de mi enfermedad. Mi sano estilo de vida,
dedicado a la caza y a cabalgar al aire libre han logrado que tenga
una salud de hierro que desafía cualquier enfermedad. Con nuevos
bríos me pongo a hacer cálculos sobre cuanto dinero podría
costarme convencer a ciertos cortesanos de que me ayuden a asesinar a
su señor. Me sorprende comprobar que puedo permitírmelo y me
sorprende más aún descubrir que uno de mis posibles compañeros de
complot es la esposa de mi primo Ernakh. Mi primo es un pésimo
diplomático y además tiene el prestigio por los suelos (quizá
debido a que es un cobarde) y eso a su esposa no le parece bien. No
se si es motivo para querer asesinarlo, pero no voy a ser yo quien
ponga problemas. El capellán de mi primo también lo odia lo
suficiente como para poder tentarlo con dinero. El motivo es que el
capellán es un envidioso, y que mi primo es un mea-pilas. Sí, es
raro, pero mi primo es muy religioso mientras que su capellán pasa
del tema y eso unido a la poca diplomacia de Ernakh y al dinerillo
que le voy a enviar, hará posible que mi nuevo intento de asesinato
tenga alguna posibilidad.
Por si las cosas salen mal y teniendo en cuenta que en Austria no
queda una gallina por robar que no esté protegida por los muros de
un castillo (en Bavaria los castillos son unas cercas hechas con
piedra donde los bávaros meten todo lo que no quieren que les roben)
mando a mis tropas que marchen hacia Pecs para proteger a nuestro
señor de los malvados rebeldes.
Cruzo los dedos y ordeno a mi Jefa de Espías, Gundes, que haga
llegar mis regalos a la esposa y al capellán de mi desprevenido
primo Ernakh.
![]() |
| 181 sublevados se dirigen con paso decidido a Fejér. Lo que me faltaba por ver. |
Increíble, los imbéciles de los sublevados dirigen unas cuantas
tropas contra Fejér. Poca cosa hay que puedan robarme así que
decido ignorarlos y ordeno a mis tropas que sigan su avance hacia
Pecs. Espero que mi primo sepa valorar que antepongo su seguridad a la de mi hijo y esposa.
Mis regalos han llegado a su destino y el plan está en marcha. El
riesgo es grande, pero estoy destinado a ser glorificado entre los
hombres, no a servir como vasallo de mi primo el cobarde.
Por suerte los rebeldes no estaban en Fejér más que de paso. Mi
esposa y mi pequeño hijo están seguros. Aunque no lo creáis, estaba
preocupado por ellos.
Repentinamente, mi mariscal muere. No es que fuese un genio militar,
pero era bastante más eficaz de su sucesor Yençepi. Mi mariscal
solo tenía 43 años, pero parece que tenía mala salud. Debería
haber practicado un poco más la caza.
Después de pensarlo un poco me doy cuenta de que el plan para matar
a Ernakh puede llevar tiempo. No puedo permitirme mantener mis tropas
movilizadas en Pecs a la espera de ver lo que pasa. Decido enviarlas
de nuevo a Baviera, esta vez a la región de Estiria que antes no
pude saquear.
El Rey de Baviera (los bávaros al ser cristianos no tienen títulos
molones como el de Kan) ha firmado la paz con los bohemios, pero
ahora son los eslavonios los que están atacándolo. Sus tropas están
tan menguadas que, de no ser por sus castillos, yo solo con mis
tropas personales podría derrotarle en la guerra. ¡Ah, si mi primo
el Kan no fuera tan rematadamente incompetente! ¡La de grandes
hechos que podría yo protagonizar en su lugar! ¡Que le vamos a
hacer! Mientras tanto, Baviera es un lugar perfecto para recuperar el
dinero que he invertido en regalos.
| ¿Que hago, me fío o no? En la ilustración no se aprecia bien si el perro se alegra de ver a su amo o si intenta saltarle al cuello para devorarlo. |
Inesperadamente mi esposa Sirma de Bulgaria, me hace llegar un
regalo, un cachorro de fino pedigrí destinado a convertirse en un
excelente perro de presa. Teníendo en cuenta la mala suerte que mis
primos han tenido con sus esposas, un escalofrío recorre mi espalda.
¿Será un cachorro asesino-ninja? Pero el regalo parece bien intencionado y me llevo más o menos bien
con Sirma, así que con una sonrisa de agradecimiento acepto su
regalo.
Hay que ponerle un nombre al perro. De los tres disponibles ¿cual
creen que será el que elegiré?
| Si has estado atento ya sabrás cual fue mi elección. |
El pequeño Sandilkh ya tiene seis años. ¡Hay que ver lo rápido
que pasa el tiempo en la Edad Media! Ha llegado el momento de
ocuparse de su educación y que se convierta en un ávaro de
provecho. El crío no muestra muchas aptitudes para la diplomacia,
pero parece que le divierten los juegos agresivos y violentos.
Debería aprovechar su natural inclinación para formarlo en las
actividades bélicas. Dado que soy el mejor estratega de Fejér,
decido ocuparme personalmente de su formación. A mi lado aprenderá
a comportarse con orgullo, valentía y paciencia... ¡¡¡y a odiar a
mis malditos primos!!!
| Sandilkh, repite conmigo: la eme con la a: MA, la te con la a y la erre: TAR |







Hola, me paso a saludar y a felicitarte por esta interpretación de tu partida. Está claro que este juego es infinitamente mejor cuanto más te involucres en la historia... yo llevo jugando un año o así y cada vez me lo paso mejor. En mi actual partida soy el serenísimo Duque de Venecia, Escocia, Italia y Croacia, y mi hijo y potencial heredero, que nació genio de causalidad, se ha muerto de neumonía a los 6 años... Está claro que el mundo es un lugar cruel. Ánimo y suerte contra tu primo!
ResponderEliminarEnder